Ana Bolena nació en 1507 y vivió durante la primera temporada de su vida en la corte francesa siendo una dama de compañía. A su regreso a Inglaterra estaba totalmente enamorada de un joven Henry Percy con el cual hace una promesa matrimonial y el cardenal Wolsey les prohibe casarse ya que Ana no tenía la nobleza necesaria.

Sin embargo, al representar una obra de teatro para el rey Enrique VIII, dicho rey queda flechado con la hermosura de Ana y de ahí empieza a cortejarla. Pero Ana tenía bien claro que no iba a ser amante del rey; su propia hermana María lo había sido. Ella aspiraba a algo más, era más inteligente. Tenía unos ojos hermosos, una gracia única; su facilidad para tocar instrumentos musicales, bailar y declamar la hacían una mujer muy atrayente, aún cuando tenía un sexto dedo en una mano, pero hasta eso la hacía más hermosa, ya que usaba unos vestidos con mangas más largas las cuales le disimulaban el defecto físico y ella se manejaba con tanta gracia y naturalidad que pasaba desapercibido.

Obviamente Enrique se enamoró de ella, incluso se separó de la Santa Iglesia Católica, de la cual lo habían llamado "Defensor" para poder dejar a su legítima esposa, Catalina de Aragón y declarar bastarda a su hija María Tudor. Asesorado por Thomas Cromwell se declara Jefe de la Iglesia en Inglaterra e instituye el Anglicanismo. Y así, un día por la noche, sin invitados ni avisos contrae matrimonio con Ana Bolena, Marquesa de Pembroke, título que Enrique le había dado para que ella tuviera un rango noble.

 

Ruptura con Roma

A falta de descendencia masculina del enlace con Catalina de Aragón, quiere Enrique romper su vínculo matrimonial; solicita la anulación al Papa, pero éste se opone (no olvidemos que  Catalina de Aragón era la tía del Gran Carlos V, emperador de casi toda Europa y gran defensor del Catolicismo). La vida de Enrique VIII empieza a disiparse. Ya no es el de antes y empieza a tener amoríos con quien se le ponga enfrente.

Ante esta falta de descendencia masculina, Enrique VIII decide nombrar duque de Richmond a su hijo ilegítimo Enrique Fitzroy, anteponiendo los derechos de éste a los de su esposa y de su hija, María Tudor (nacida en 1516).

Los problemas comienzan. Catalina es relegada a un segundo término. Piensa pedirle el divorcio. De hecho lo hace. Ella se opone. Luego, Enrique va más allá y le solicita al Papa la anulación. En 1527 inician las negociaciones, aludiendo, o alegando como pretexto, su parentesco. (Recordemos que Catalina era la esposa de Arturo, hermano de Enrique).

Cuando dichas negociaciones fracasan, ante la firme negativa de Clemente VII de otorgarle la anulación, se produce la caída del ministro Wolsey, siendo éste substituido por Thomas Cromwell. Luego, para lograr la sumisión del clero, Enrique VIII convoca al Parlamento (1529-1536) que dicta la anulación de muchos privilegios eclesiásticos.

Thomas Wosley fue quien llevo adelante la idea política de anular el matrimonios de Enrique con Catalina y acercarlo a Ana Bolena